viernes, 28 de septiembre de 2007

Chuva




Mariza

As coisas vulgares que há na vida
Não deixam saudades
Só as lembranças que doem
Ou fazem sorrir

Há gente que fica na história
da história da gente
e outras de quem nem o nome
lembramos ouvir

São emoções que dão vida
à saudade que trago
Aquelas que tive contigo
e acabei por perder

Há dias que marcam a alma
e a vida da gente
e aquele em que tu me deixaste
não posso esquecer

A chuva molhava-me o rosto
Gelado e cansado
As ruas que a cidade tinha
Já eu percorrera

Ai... meu choro de moça perdida
gritava à cidade
que o fogo do amor sob chuva
há instantes morrera

A chuva ouviu e calou
meu segredo à cidade
E eis que ela bate no vidro
Trazendo a saudade


martes, 28 de agosto de 2007

Acuarela



Toquinho

“Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo.
E com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo.
Corro o lápis em torno da mão e me dou uma luva.
E se faço chover com dois riscos tenho um guarda-chuva.
Se um pinguinho de tinta cai num pedacinho azul do papel,
num instante imagino uma linda gaivota a voar no céu.
Vai voando contornando a imensa curva norte sul.
Vou com ela viajando, Havaí, Pequim ou Istambul.
Pinto um barco a vela branco navegando.
É tanto céu e mar num beijo azul.
Entre as nuvens vem surgindo um lindo avião rosa e grená.
Tudo em volta colorindo com suas luzes a piscar.
Basta imaginar e ele está partindo, sereno indo,
e se a gente quiser ele vai pousar.
Numa folha qualquer eu desenho um navio de partida,
com alguns bons amigos, bebendo de bem com a vida.
De uma América a outra eu consigo passar num segundo.
Giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo.
Um menino caminha e caminhando chega num muro.
E ali logo em frente a esperar pela gente o futuro está.
E o futuro é uma astronave que tentamos pilotar.
Não tem tempo nem piedade, nem tem hora de chegar.
Sem pedir licença muda nossa vida, e depois convida a rir ou chorar.
Nessa estrada não nos cabe conhecer ou ver o que virá.
O fim dela ninguém sabe bem ao certo onde vai dar.
Vamos todos numa linda passarela de uma aquarela
que um dia enfim….
descolorirá!”


... y para escucharla en castellano -aunque la traducción no es literal-



Seguridad Social

“En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo
ni los árboles nunca podrán ocultar el camino
de su luz hacia el bosque profundo de nuestro destino
esa hierba tan verde se ve como un manto lejano
que no puede escapar, que se puede alcanzar con sólo volar.

Siete mares he surcado
siete mares color azul.
Yo soy nave, voy navegando
y mi vela eres tú.
Bajo el agua veo peces de colores
van donde quieren, no los mandas tú,
por el cielo va cruzando
por el cielo color azul
un avión que vuela alto
diez mil metros de altitud
desde tierra lo saludan con la mano
se va alejando, no sé donde va,
no sé dónde va.

Sobre un tramo de vía, cruzando un paisaje de ensueño
en un tren que me lleva de nuevo a ser tan pequeño,
de una América a otra tan sólo es cuestión de un segundo,
basta con desearlo y podrás recorrer todo el mundo,
un muchacho que trepa, que trepa a lo alto de un muro
si se siente seguro verá su futuro con claridad.

Y el futuro es una nave
que por el tiempo volará
a Saturno, después de Marte,
nadie sabe dónde llegará,
si le ves venir, si te trae amores
no te los roben sin apurar
aprovecha los mejores
que después no volverán,
la esperanza jamás se pierde,
los malos tiempos pasarán,
pienso que el futuro es una acuarela
y tu vida un lienzo que colorear.

En los mapas del cielo…”



domingo, 19 de agosto de 2007

Hoy cumplo... un año más.


Un día como hoy me parió mi mama. Hace ya 48 años. Que no son pocos... ni muchos.

El de la foto soy yo, cuando fui así y sobre el caballo ese de cartón estaba. Es mi primera foto recordada como protagonista.

Por supuesto me interesó más, en aquel momento el caballo que la foto y huelga decir... que no me dejaron jugar con él. Era para lo que era y seguramente el fotógrafo no tenía más.

A mi madre y a la naturaleza, que es casi como decir lo mismo, le debo estar aquí. Bueno, y a mi padre, claro. Sin él... también hubiera sido otro, o no hubiera sido. Así es que agradezco a los dos el asunto de mi creación y de mi parto a este mundo.


lunes, 13 de agosto de 2007

De árboles, bosques y alguna oruga.


Cuando los árboles impiden ver el bosque es porque la cosa está muy tupida o, sencillamente, porque anda uno muy pegado al árbol… a cualquier árbol.

Hoy me ha pasado eso a mí.

He andado muy… pero que muy pegado a un árbol. No es tan grande… pero yo estaba muy pegado a él. Mi nariz… casi quería traspasarlo, de tan pegado que estaba. Y no he sido capaz de ver el bosque. Cosa que me ha traído algún disgusto… conmigo mismo, sobre todo. Pero me alegro –de los disgustos, digo-. Si no hubiera sido por tales no estaría yo ahora aquí escribiendo esto que escribo, que de alguna forma… me lo escribo.

Puede decirse que no he estado a la altura de las circunstancias –que es decir… y no decir, pero que yo estimo suficiente- y por no estar, ni tan siquiera he estado fino. Así es, cuando ‘se mete la pata’ Y tan es así que… lo más lógico, y hasta necesario, alguien te hace ver… aquello que ha habido, es decir –en este caso- mi ‘metedura de pata’.

Tan pegado andaba –recuerden, si me hacen el favor- Tan pegado, que me perdía detalles del entorno, ricos detalles –por valiosos-, incluso amables detalles. Ciego yo.

Ciego yo, pegado al árbol, y afirmaba, con razón y todo, que aquello que veía era cierto. Y tan cierto. Pero me perdía el bosque. Y los detalles aquellos. Valiosos… e incluso amables. Y perdiéndolos me quitaba a mí y, pretendía -aunque sin querer- también arrebatarlo a los demás, enfrascado como estaba, yo, en que vieran… lo que yo veía. Muy cierto.

Porque la verdad… el bosque es importante. Pero lo árboles también. Y ver el bosque sin ver los árboles, viene a ser lo mismo que ver los árboles y no ver el bosque… pero al revés. Y se podrán preguntar –si tienen ganas- ¿no estará el autor –con perdón- queriendo 'escabullir el bulto' ahora? Y yo –que soy el autor- les diré… sí. Pero solo en apariencia.

Pegado al árbol estaba, y como estaba, tenía una perspectiva fantástica para ver detalles de esa corteza –que es como decir, del árbol ese- Y podía ver, por ejemplo, los huevos dejados por alguna mariposa en su natural proceso pro_creativo. Y esto –los huevos del ejemplo- es de justicia decir que no era visto por nadie más. Porque los demás… miraban al bosque. No se pegaban al árbol, como yo. Así… mientras yo observa los huevos aquellos… y olía la gotita de savia seca, ya, que justo quedaba en el lado del orificio derecho de mi nariz. –agradable, por cierto-. Otras personas observaban del bosque su esplendor y su aroma, que en ocasiones es mejor que el de un solo árbol… aunque en otras no.

Y me decían –los demás-… ¿no ves que maravilla? ¿No te sorprendes con la belleza…? ¿No te das cuenta de lo importante?... y yo erré que erré. Que no… Que sí… ¿Pero no se dan cuenta?... ¡la mariposa!... Necio que soy, a veces.

Alguien entonces, se puso en actitud seria conmigo. Me lo dijo claro. Oye… no estás a la altura… Así, sin más miramiento. Como debe ser entre adultos. Para no perder el tiempo –que es poco y no crece-… Y comprendí.

Ocasiones hay en que debe uno –yo hoy, por ejemplo- callar… para siempre callar. Para no caer en necedad. Para no asegurar la existencia de plaga sin haber visto más árboles… y para no amargarle a nadie su fantasía.

Las apariencias engañan. Pero muy pegado al árbol las certezas engañan también… incluso más que las apariencias. Mirando el bosque se observa un todo que, con algo de atención, incluye la plaga de orugas –si la hubiera- Mirando al árbol me perdía el aroma del bosque y me inquietaba –quizás en exceso- con los huevos de mariposa, naturalmente pro_creativa.

Gracias a quien me permitió ver… con su reprimenda. Gracias también a quien con su visión global nos muestra las hermosuras del bosque. Hoy han facilitado que me haga un poco más persona. Y no me crea tan listo… aunque, a veces, lo sea.

Mejor humilde… que ofuscado.




la foto es de arantxamex